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Con la llegada de temperaturas más bajas y días de menos luz, puede que se vean modificados algunos de los hábitos que tenemos en otras épocas del año.

Uno de ellos puede ser la práctica de yoga, siendo ésta más enérgica, trabajando asanas que aumenten la temperatura corporal, gracias al mayor caudal de sangre que llega a los órganos.

No quiero decir con esto que practiques Asthanga cuando lo que haces es otro estilo de yoga más suave, pero sí que sea más intenso el ritmo de la práctica. ¿Cómo lo puedes hacer? Aumentar el tiempo en cada postura, realizar asanas de fuerza, aumentar la duración de la práctica, etc. Estas pequeñas modificaciones te ayudarán a generar calor.

Las asanas más recomendadas son las asanas de pie ya que te activan y recibes calor. También es recomendable realizar asanas de flexión hacia delante ya que refuerzan los riñones y la vejiga, órganos muy relacionados con el frío.

Los ejercicios de respiración o Pranayama también te pueden ayudar tanto para empezar o terminar la práctica de yoga, como en cualquier momento del día. Además no sólo te ayudarán a generar calor sino que también te ayudarán a calmar la mente. Puedes realizar la respiración completa yóguica, que es la respiración profunda abdominales reteniendo tras exhalar como inhalar. También están los Pranayamas Kapalabhati y Bhastrika que ayudan a generar calor interno.

Te animo a que en estos meses más fríos continúes con tu práctica de yoga por estos motivos:

  • Ayuda a prevenir dolores articulares, de espalda y contracturas que se pueden originar debido a las bajas temperaturas.

  • La energía se activa y el cerebro se relaja.

Ejemplo de una clase para días invernales:

  1. Saludo al Sol (al menos 4 vueltas)
  2. Secuencia de guerreros
  3. Flexión hacia delante
  4. Invertidas y arado (para activar la circulación)
  5. Savasana (relax)

Otro de los hábitos que podemos incluir o quizá cambiar en los días más frío, es el cuidado de la piel.

Con el frío es habitual que la piel se seque más y la notemos más cuarteada que en otras épocas del año. Las bajas temperaturas y el viento hacen que el nuestro órgano más grande de nuestro cuerpo necesite una atención especial.

Tan importante es llevar una buena rutina de la piel y protegerla tanto en verano como en invierno, como ser respetuosos con ella recurriendo a ingredientes naturales.

El aloe vera se viene utilizando desde hace siglos para actuar sobre distintos tipos de afecciones, se dice que Cleopatra ya lo incluía en sus rituales de belleza y no es para menos ya que tiene un alto poder hidratante y ayuda en el tratamiento de irritaciones cutáneas. Gracias a las múltiples vitaminas que tiene acelera los procesos de regeneración celular.

Además, el aloe vera posee de 20 de 24 vitaminas que tenemos en nuestro cuerpo, sales minerales y oligoelementos, así como aminoácidos. Sin duda, el complemento ideal, junto con una práctica de yoga y alimentación saludable para fortalecer nuestro sistema inmunológico.

En Forever Living está a tu disposición el jugo de aloe vera puro (99,7%) procedente de cultivo ecológico. Gracias a su pureza, se respetan todas las propiedades de la planta original, siendo un suplemento de la más alta calidad.

¿Como tomarlo? Muy fácil. Toma 45 ml. dos veces al día, vez en ayunas y la otra un rato antes de la cena y te vendrá genial para ayudar a absorber los nutrientes.

Para facilitarte un poco más la vida y el invierno, te dejo aquí los enlaces donde puedes adquirir aloe vera para la piel y/o para beber.

Bebida aloe vera ➡️ https://shop.foreverliving.com/retail/shop/shopping.do?categoryName=R_Bebidas&task=shopCategory

Gel para la piel de aloe vera ➡️ https://shop.foreverliving.com/retail/shop/shopping.do?task=viewProductDetail&itemCode=061

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